
vISITANTE N°
La verdad hace libre
EL PASTOREO MUTUO ENTRE LOS MINISTERIOS
Con frecuencia he escuchado las expresiones: “El Pastor aconseja a todos, pero él no tiene quien le aconseje; el pastor ministra a todos pero él no tiene quien le ministre”. Creo que hace unos 30 años era una realidad mayor esta expresión, pero, en estos últimos tiempos, ha habido un mover de edificación hacia los ministerios. Aun así estoy consciente que no ha sido suficiente para desarrollar una sanidad y crecimiento como persona y ministerio. Soy testigo de levantar y participar en que las confraternidades pastorales, han cumplido en cierta medida con ese objetivo, pero en sus inicios, porque ahora mucho se trata de preparar la agenda o lo que van a hacer juntos, no están muy interesados en la situación interna del siervo. En estos últimos tiempos, Dios mediante podamos pastorearnos con el ministerio Quintuple y así, ministrarnos el pleno conocimiento y sabiduría de Dios en Cristo Jesús. Por consiguiente esto es una realidad en un porcentaje regular de Ministerios, pero no corresponde a la práctica de los principios Bíblicos. La expresión mencionada anteriormente si todavía pulula en la mente de un ministerio es peligrosa, si este cree que no necesita ser pastoreado, escuchado, aceptado, y perdonado son mentirás que Satanás ha logrado infiltrar en el con su propio permiso, para aislarlo de tal manera que no pueda ser corregido o ayudado por nadie en el momento de la prueba. Por lo tanto; basta con detenernos en la expresión bíblica de: "Unos a Otros” repetidas tantas veces en El NT, que nos impulsa a una práctica Cristiana. Sabemos que resulta fácil comprar acciones del estilo de vida egoísta, y optar por el aislamiento en vez de la participación; sí alguna vez hemos necesitado una renovación de relaciones significativas, es ahora. No sugiero que debamos renunciar a nuestra propia individualidad y sumergirnos en el viscoso pantano del pensamiento en grupo, o la uniformidad; ni tampoco exalto las virtudes de la mediocridad como patrón; no es mi interés. Lo que me preocupa es la mentalidad que implica una independencia excesiva por ello le pregunto conforme a Eclesiastés 4: 9-12 para que se evalúe:
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¿Tiene mejor paga de su trabajo (Esfuerzo mutuo) v.9? Sí.... No.... Que continuidad hay: Nada, Regular, Media, Mucha.
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¿Usted es levantado o levanta a su compañero (Apoyo mutuo) v 10? Sí.... No.... Que continuidad hay: Nada, Regular, Media, Mucha.
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¿Se calienta mutuamente con sus compañeros de milicia (Aliento mutuo) v 11? Sí.... No.... Que continuidad hay: Nada, Regular, Media, Mucha.
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¿Pueden resistir un ataque (Fortalecimiento mutuo) v 12? Sí..... No..... Que continuidad hay: Nada, Regular, Media, Mucha.
Entonces, fijémonos en lo que nos muestra nuestro fundamento de la Palabra de Dios: “UNOS A OTROS”
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"Y todos miembros los unos de los otros" Ro: 12:5.
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"Sobrellevad los unos las Cargas de los Otros" Gal: 6:1.
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"Antes sed benignos Unos con Otros" Ef: 4:32.
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"Perdonándoos Unos a Otros" Ef: 5:21.
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"No mintáis los Unos a los Otros" Col:3:9
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"Soportándoos unos a los Otros" Col!3:13
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"Enseñándoos y Exhortándoos Unos a Otros" Col: 3:16.
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"Animaos Unos a Otros" ITes: 5:11.
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"Edificaos Unos a Otros" Ites: 5:11.
Pero me pregunto:
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¿Porque en la práctica estos principios Bíblicos muchas veces no se cumplen en el cuerpo Ministerial de la iglesia local, por ende dentro de la misma denominación?
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¿Por qué muchas veces el Ministro: Pastor, Evangelista, Apóstol etc se siente sólo, y no es capaz de compartir con sus consiervos sus problemas, dificultades, logros, aspiraciones y necesidades?
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¿Por qué el Ministro vive sus tensiones, familiares, ministeriales y personales sin compartirlas con los otros?
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¿Por qué se espera estar al borde de la Caída para recién darse cuenta que necesita ser ayudado, Corregido y fortalecido por otros Ministerios?
Creo que lo ya expuesto al desarrollar el ministerio Quintuple, nos muestra el porqué; y por la utilidad del tema lo vuelvo a repetir en los pecados del ministerio: Pecados del espíritu más comunes en el Ministerio.
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Falta de Amor a Dios. Jn:21: 15-17
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Falta de Oración. Luc: 22:40-46.
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Autosuficiencia, falta de dependencia de Dios. Jn: 15:4-5.
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Soberbia, Orgullo por los frutos del Ministerio. Luc: 17:10.
Pecados de la carne más comunes en el Ministerio.
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Falta de Amor a las ovejas. ICo: 13:1-3.
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Resentimiento por ingratitud de la Iglesia. 2Co:12:15.
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Pensamientos impuros en relación a personas del sexo opuesto Fil: 4:8; 2Tm:2:22.
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Falta de armonía entre consiervos; celos, envidia, críticas, calumnias, contiendas, maltratos. I Co.3:3; 12:26; Gál.5:20-21.
QUITÁNDONOS LAS MASCARAS:
Hace tiempo escuche un mensaje del hermano Morris Cerulo que termino con la expresión ¡Qué todo el mundo se quite la máscara!. Entiendo que sería algo aterrador para la mayoría de los ministerios; de un modo especial para los que han aprendido que la supervivencia resulta mucho más fácil detrás de una máscara. ¿Nos hemos dado cuenta de que hay una máscara para cada situación? Sin importar cuáles sean sus verdaderos sentimientos, a pesar de la verdad, si se ha convertido uno en alguien experto en esconderse detrás de su guarida, no tiene que luchar con todas las cosas que acompañan a una apertura total. Se siente a salvo; y lo que le falta de sinceridad lo compensa con seudoseguridad. Si lleva usted una máscara de “tipo duro”, no tiene que preocuparse de admitir lo débil y asustado que se siente en realidad; y cuando mantiene en su sitio la máscara de “santo” no necesita jamás inquietarse de que la gente se pregunte si forcejea o no con la espiritualidad. Además, de la máscara de “persona segura de sí misma porque lo tiene todo bien atado” es útil si se enfrenta a cosas tales como preguntas difíciles, confesiones vulnerables o conversaciones francas. Otro frente habitual es el de la máscara del “individuo capaz de soportar tanta dificultad y tensión”. No derrama lágrimas; ni siquiera se revela en entrecejo fruncido o una señal de perplejidad. Dicha máscara ayuda, cuando uno se ve rodeado de gente “superespiritual” a quienes impresionan las respuestas como: “Oh, me encuentro bien”, o “Estoy sencillamente reclamando la victoria”, acompañados de párpados a media asta y una sonrisa amable apropiada. Hay incluso máscaras de “intelectual y erudito” que lo protegen a uno de tener que enfrentarse al lado práctico y más substancial de la cuestión. El único problema importante en este juego de las máscaras es que no es la realidad; y por lo tanto nos obliga a deslizarnos antes que a realizarnos. Dicho juego promueve una actitud engañosa y de querer producir una buena impresión, en lugar de un realismo sincero que alivia y libera. Lo peor es que al esconder la verdad detrás de una apariencia falaz altamente pulida, nos volvemos solitarios en vez de ser comprendidos y amados por lo que somos. Pero lo más trágico de todo, es que cuanto más largo el período que practicamos este juego, tanto mejor lo dominamos y tanto más solos nos quedamos en nuestro mundo escondido de miedo, dolor, ira, inseguridad y pesar, todas esas emociones naturales y normales que dudamos en admitir y que sin embargo demuestran que somos únicamente Ministerios en envoltura humana. Teniendo todos estos elementos podemos entender la necesidad de entrar a tomar parte importante, de una Asociación de Ministerios en la Iglesia y Ciudad. Pero con el propósito de que este grupo de hombres sean objetivos y de confianza, lo bastante realistas y perspicaces como para ver cosas que nosotros no pudríamos ver, y al mismo tiempo lo suficientemente sinceros para decirnos la verdad; así como con la solicitud necesaria para alentarnos.
Por otra parte, los rasgos esenciales que cada uno de nosotros necesitamos exhibir son: integridad, reserva, disponibilidad, humildad y un caminar constante y sensible con el Señor. En esto soy consciente del valor que tiene estar rodeado de, y ser responsable ante, un grupo de consejeros sanos. Además la naturaleza de nuestra relación exige que permanezca en el anonimato.
POR CONSIGUIENTE:
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Si una Asociación, confraternidad, o cuerpo ministerial, no provee el Ambiente, la Motivación, y la Inspiración para que el cuerpo ministerial disfrute del Cuidado Pastoral Mutuo, entonces está perdiendo un porcentaje muy alto de lo que debe ser su Finalidad.
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Cuando la Asociación de Ministros sólo se reúne para planear y realizar actividades entre los Pastores e Iglesias, Tales como campañas evangelísticas, Cultos Unidos; entonces se está perdiendo el sentido de una relación a nivel del Cuerpo Ministerial.
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Por esa razón muchas de las reuniones de se convierten en negocios nada más; o se tornan en una pesada carga para el ministro ya que agregan más cargos y tensiones a su persona.
POR LO TANTO:
¿Qué debe caracterizar la reunión de un cuerpo ministerial en la ciudad: Para que se cumpla el Pastoreo de Ministerios?
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Debe procurarse que sea un encuentro lo más frecuente posible (semanalmente, por ejemplo) para que las relaciones sean más activas y la unidad más estrecha y fuerte.
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Hay que proveer tiempo para el diálogo entre los Ministros, lo cual puede estimularse mediante cortas enseñanzas sobre temas propios de la problemática ministerial, seguidas de una o dos preguntas.
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Es importante el diálogo en grupos pequeños, procurando que estos queden integrados por personal de diferentes denominaciones.
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Debe haber oportunidad para la oración del uno por el otro, des pues de manifestar necesidades específicas de su persona y familia.
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Se debe de desarrollar un ambiente de confianza, quitando toda tención, de tal manera que los Ministros puedan pasar de una relación meramente ministerial a una relación personal. Aquí ayuda mucho el tener algo para compartir (un café, por ejemplo).
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Evitar que la reunión se convierta en un culto más.
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Preferiblemente la reunión debe hacerse en un salón y, no en un templo, procurando al mismo tiempo que la posición de las sillas permitan una mejor relación (en círculo por ejemplo)
¿Qué espera recibir un Ministro del cuerpo ministerial de su ciudad?
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Ser ministrado por sus consiervos en sus necesidades personales familiares y ministeriales.
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La oportunidad para ayudar a otros.
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El momento para des tensionarse y pedir la ayuda necesaria a sus consiervos.
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Restauración, cuando por alguna razón, haya llegado a una crisis.
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Apoyo, ya que es consiente que no está solo en el ministerio en la ciudad.
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Aceptación como Ministro del Evangelio.
Como Ministerios, necesitamos ser pastoreados, es decir; necesitamos que hagan con nosotros lo que nosotros hacemos con los hermanos a quienes proyectamos nuestro ministerio. Esto es: Aconsejarlos, orientarlos, escucharlos, orar por ellos, imponer nuestras manos, exhortarlos, afirmarlos, disciplinarlos, etc. Pero como Ministros del Evangelio debemos estar dispuestos a tener una actitud humilde de dejarnos pastorear, ministrar por nuestros consiervos.
PREGUNTAS DE REFLEXIÓN:
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¿En tu experiencia ministerial, te has sentido solo con tus cargas presiones y dificultades? ¿Por qué?
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¿Cómo evalúas lo referente al Pastoreo de Pastores en la Asociación a la cual perteneces? Bueno --- Regular --- Malo---.
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¿Crees tú, que las características mencionadas anteriormente para una reunión ministerial, son funcionales para ayudarnos en el Pastoreo de los ministerios? ¿Qué otra característica puedes agregar?
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Pensando en el cuerpo ministerial de tu ciudad, por qué le cuesta tanto a un Ministro aceptar ser ministrado por sus consiervos?
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Como directivo de una Asociación de Ministros ¿qué sugerencias prácticas puedes dar para que el Pastoreo de ministerios mejore en tu ciudad?
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¿Qué metas consideras tu que debemos trazarnos en un Asociación de ministros para esta área del pastoreo de los Ministros Evangélicos?
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Pensando ahora en el Pastoreo de los ministerios a nivel nacional, qué acciones debemos realizar de aquí al año 2025 para mejorar el Cuidado Pastoral entre los Ministros Evangélicos de Perú?