
vISITANTE N°
La verdad hace libre
LIDERAZGO
EL CARACTER EN FUNCION DE LA IDENTIDAD SE ESTABLECE EN JESUCRISTO; POR ELLO QUE NUESTRA ACEPTACION, SIGNIFICACION, SEGURIDAD E IMPORTANCIA ESTA EN EL
Por consiguiente; la individualidad del líder y el equipo requieren albergar este sentimiento intrínseco de seguridad y significación, totalmente independiente de la comparación, críticas, quejas, competiciones, disputas con los demás, y sentir que son merecedores de amor incondicional, con independencia de su comportamiento o su rendimiento. El único que nos ama incondicionalmente es Dios a través de su hijo Jesucristo. Entonces:
EN JESUCRISTO SOY ACEPTADO ¿Y CADA MIEMBRO DEL EQUIPO LO ES?
Soy hijo de Dios Jn.1:12.
Soy amigo de Cristo Jn.15:15.
He sido Justificado Ro.5:1.
Estoy unido con el Señor, y soy un espíritu con El Ico.6:17.
He sido comprado por un precio; pertenezco a Dios Ico.6:19,20.
Soy miembro del cuerpo de Cristo Ico.12:27.
Soy Santo Ef.1:1.
He sido adoptado como hijo de Dios Ef.1:5.
Tengo acceso directo a Dios por medio del Espíritu Santo Ef.2:18.
He sido redimido y perdonado de todos mis pecados Col.1:14.
Estoy completo en Cristo Col.2:10.
EN JESUCRISTO ESTOY SEGURO ¿Y CADA MIEMBRO DEL EQUIPO LO ES?
Estoy libre de condenación para siempre Ro.8:1,2.
Tengo seguridad de que todas las cosas ayudan a bien Ro.8:28.
Estoy libre de cualquier cargo de condenación en contra mía Ro.8:33.
No puedo ser separado del amor de Dios Ro.8:35.
He sido confirmado, ungido y sellado por Dios 2Co.1:21,22.
Estoy escondido con Cristo en Dios Col.3:3.
Estoy persuadido que la buena obra que comenzó Dios en mí será perfeccionada Fl.1:6.
Soy ciudadano del cielo Fl.3:20.
No he recibido el espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio 2Tm.1:7.
Puedo encontrar gracia y misericordia en tiempos de necesidad He.4:16.
Soy nacido de Dios, y el maligno no me puede tocar si no le doy lugar 1Jn.5:18.
EN JESUCRISTO SOY IMPORTANTE ¿Y CADA MIEMBRO DEL EQUIPO LO ES?
Soy la sal de la tierra y la luz del mundo Mt.5:13,14.
Soy el pámpano en la vid verdadera, un canal de Su vida Jn.15:1,5.
He sido elegido para llevar fruto Jn.15:16.
Soy testigo personal de Jesucristo Hech.1:8.
Soy templo de Dios 1Co.3:16.
Soy ministro de reconciliación para Dios 2Co.5:17.
Soy colaborador de Dios (1Co.3:9) 2Co.6:1.
Estoy sentado con Jesucristo en lugares celestiales Ef.2:6.
Soy hechura de Dios Ef.2:10.
Puedo acercarme a Dios con libertad y confianza Ef.3:12.
Puedo hacer todo por medio de Jesucristo que me fortalece Fil.4:13.
Con todo lo dicho hasta aquí; ¿Cómo se forja un carácter?. Usemos un ejemplo bíblico: Simón Pedro como buen representante de esta pregunta, en la noche que Cristo fue traicionado, Simón le dijo: “Señor estoy listo para ir a la cárcel y aun a morir por ti” y esto lo decía con insistencia como los demás (Mr.14:26-31).
Fíjese lo que Jesús le dijo: “De cierto, de cierto te digo, no cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces”. Lo que sucedió es que Simón Pedro simplemente no se conocía asimismo, pero Jesús lo conocía bien. ¿Qué dijo Jesús a Pedro?: “Simón Pedro aprecio tu valentía, tu intención, sigue así y te va ir bien”. Pero Jesús no hizo eso. Primero, consideró la ingenuidad de Pedro: “Simón esta noche vas a hacer varios errores importantes” ¿Cómo es entonces que Pedro pudo pasar por alto la advertencia de Jesús? ¿Cómo pudo ser tan ciego con su propia debilidad?. Pedro tuvo que pasar por una experiencia de quebrantamiento de grandes proporciones devastadoras, humillantes y completas, para desarrollar la clase de carácter que Dios quería para él.
Por otra parte Jesús rogó por Pedro para que su fe no falte (Lc.22:31-34) pero dejó que:
-
Pedro cayera;
-
también lo dejó huir en la noche sin volver a recordarle que debía estar firme.
-
Lo dejó ponerse en ridículo cuando negó tres veces su relación con Cristo con negaciones contundentes e irreverentes.
-
Entonces lo dejó llorar amargamente para finalmente restaurarlo.
-
De todo esto hacemos la conclusión que Jesús pensaba que la experiencia de quebrantamiento era absolutamente necesaria para la formación de Pedro como apóstol.
Esta palabra de Lucas 22:32 “... y tú, una vez vuelto confirma a tus hermanos” Esta confirmada 2Pedro 1:12-14, así mismo el padecimiento y su interpretación. 1Pedro. 5:10,11:
“Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, (¿Con que fin?) él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén”.
Es interesante la postura que Pedro toma al respecto de la adversidad; él se da cuenta de que sus lectores se encuentran atrincherados y reaccionan en forma fuerte o débil. Ojo no es un asunto de si sufrirán o no, ni tampoco si tienen problemas o no; si no de cuánto más podrán resistir, y de quien estas tomado de su mano para lograrlo. Pedro se niega a concentrar su atención en la prueba o la aflicción de ellos, o sea, este es el medio pero no el fin en sí mismo; y que inmediatamente salte a los beneficios: “Mas.... Dios... después que hayáis padecido... “¡Qué magnífica perspectiva! Se niega a anclarse en el dolor que todo ello implica; y dirige su atención y le nuestra hacia los resultados finales. Ojo, el hombre que sabe que su significación, seguridad y esperanza está en Cristo se asegura el cinturón cuando el camino se hace difícil como el de su equipo. En vez de acobardarse, aguanta. Comprende que esa prueba temporal producirá beneficios permanentes en él para luego MODELAR hacia el equipo, como estos:
-
Perfeccionará: Este término lleva consigo la idea de reparar partes débiles o rotas.
-
Afirmará: Hará firme, sólido como el granito, resistente como la fibra, fuerte como el acero templado.
-
Fortalecerá: Quitará la carne sobrante; sustituirá la fragilidad del fuerte o del débil por la estabilidad.
-
Establecerá: Aquí la idea es la de echar cimiento; la aflicción vuelve a traernos a la base de la roca de nuestra fe.
Sin embargo debemos de cuidarnos de los extremo: La personas que no tienen bien equilibrados sus actos internos buscan seguridad y significación en fuentes externa a si mismas; se vuelven codependientes con respecto al entorno. Es más, esto es cuando el hombre (m) para seguir enmascarado, se a convertido en el maestro de la explicación y de razonamientos que le inducen a encubrirse más y más de la verdadera situación que le aqueja, se instala en su mente la mentalidad de mártir o un pobre desgraciado VICTIMA (¿Por qué? ¡Hay de mí! Si la gente supiera lo mal que me van las cosas. ¿Terminará esto algún día?), busca compasión y se resiente si no la encuentra. En ves de adoptar una postura victoriosa en el propósito de Cristo en su vida.
Amado con esta forma de pensamiento la esperanza muere, queda aplastada bajo el peso de nuestra desdicha auto impuesta. Los problemas no desaparecerán hasta que se les encuentren solución en Cristo; de otra manera permanecerán para siempre como una barrera al crecimiento y al desarrollo de nuestro ser; Carl Jung (El camino menos transitado) dijo: “La neurosis es siempre un substituto para el sufrimiento legítimo.”
“...el significado de la vida reside precisamente en este proceso de encontrarse con problemas y resolverlos. Los problemas son el filo que separa el éxito del fracaso, y requieren nuestro valor y nuestra sabiduría –son los que producen tales cósas-. El que nosotros crezcamos mental y espiritual se debe sólo a los problemas. Cuando queremos estimular el crecimiento del espíritu humano, desafiamos y alentamos la capacidad del hombre para resolver problemas; al igual que en el colegio ponemos ejercicios de manera deliberada a nuestros hijos para que encuentren su solución. Nosotros aprendemos a través del dolor que produce enfrentarse a problemas y resolverlos. Como dijera Benjamín Franklin: “Las cosas que duelen, instruyen.” Esta es la razón por la cual las personas sabias aprenden, no a temer, si no en realidad a dar la bienvenida a los problemas y al dolor que éstos traen consigo.
La mayoría de nosotros no somos tan sabios; y si todos intentamos, en mayor o menor grado y por miedo al dolor que implican, evitar los problemas. Vamos dando largas a los mismos, con la esperanza de que desaparecerán. Los ignoramos, los olvidamos, hacemos como si no existieran. Incluso tomamos drogas para ayudarnos a no prestarles atención; de manera que aliviando el dolor podamos olvidar lo que lo causa. Tratamos de rodear los conflictos en vez de enfrentarlos directamente con ellos. Intentamos librarnos de los problemas antes que sufrirlos. Esta tendencia a eludir los problemas y el sufrimiento emocional inherente a los mismos es la base primordial de toda enfermedad mental humana.
Creo que es pertinente leer estas escrituras:
“Tus manos me hicieron y me formaron; ¿Y luego te vuelves y me deshaces?. Acuérdate que como a barro me diste forma; ¿Y en polvo me has de volver? ¿No me vaciaste como leche, y como queso me cuajaste?, Me vestiste de piel y carne y me tejiste con huesos y nervios. Vida y misericordia me concediste, y tu cuidado guardó mi espíritu. Estas cosas tienes guardadas en tu corazón; Yo sé que están cerca de ti”. Job 10: 8-13 ¿A PESAR DE ESTE TRATO DEBO SUJETARME A ÉL?
“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten”. Col.1:16-17. Leer Prv.8:22-36. UN relato Job.38; Jn.1:1-3, 1Cor.8:6; 15:24-28; Rom.11:36; Heb.2:10.